La primera experiencia de talleres creativos y alfabetización en cárceles argentinas realizados por mujeres, sucede muros adentro, en la Unidad Penitenciaria 6 de Rosario, Argentina.
Diez personas unidas por el deseo de convertirse en otro y una fiesta de graduación a pleno sol en la que es muy difícil distinguir las diferencias entre los “de adentro” y los “de afuera”.
Las canchas de los clubes barriales tienen nuevas protagonistas. Desde abajo, derrumbando prejuicios, emponderando su género y surgiendo desde lo amateur. Cómo surge, quiénes las apoyan y qué falta.
Adrián, docente de escuela pública, recorre la ciudad de Rosario buscando personas que conocieron a Gerardo “Pichón” Escobar, cuyo cuerpo apareció flotando en las aguas del río Paraná después de que el joven estuviera desaparecido. Juntos van descubriendo sobre su vida y el interés que tenía por la educación, entre aprender y enseñar. Adrián se pregunta sobre su propia clase ¿Cuántos Pichones hay en ese aula?
David y su hijo Facu van a ver la final de su equipo de fútbol. Durante el viaje Facu le cuenta a su padre acerca de la nueva pareja de su mamá. Eso desata en David un episodio de rabia que lo llevará a abandonar a su hijo en el medio de la autopista y continuar viaje solo. A partir de ese momento los ataques de violencia se sumarán a un estado general de furia que desencadenará un irreversible final.
La historia se adentra en la imaginación de un niño a través de sus juegos, intentado abordar por medio de los recuerdos, problemáticas tan actuales como el abuso infantil físico y psicológico, también conocido como bullying. Y cómo esos hechos pueden marcarlo de por vida.
A través de entrevistas a bailarines, músicos y figuras reconocidas de la ciudad, recorreremos la historia del tango en Rosario. La milonga funcionará como hilo conductor entre ellos, remarcando que toda la cultura del tango se reúne en un solo lugar y desde sus comienzos, “sacar a bailar” funciona como ritual casi sagrado. Nos trasladamos a aquella Rosario de puertos e inmigrantes, de melancolías y sueños para que podamos ver lo que nuestros abuelos vivieron.
Una niña abrumada por la constante pelea entre sus padres agarra a su perro y se interna en la oscuridad de su habitación, donde lo único que ilumina es la luz del televisor. Necesitaba algo que le evitara pensar, algo que la salve de la soledad sin exigirle mucho a su intelecto, entonces como si una fuerza exterior la dominara se dirige, sin resistirse, hacia la tv, pero para hacerlo funcionar hay que alimentarlo primero.